En el Museo de la Música “Salvador Zaragocín Tapia” se conservan obras para variadas conformaciones instrumentales. Entre ellas, llama la atención un considerable número de piezas originales e instrumentaciones destinadas a bandas de pueblo y bandas militares. Este auge del repertorio bandístico, especialmente durante las primeras décadas y mediados del siglo XX, puede vincularse con un fortalecimiento del sentir patrio frente a los conflictos bélicos con el Perú, una realidad vivida muy de cerca en Loja por su condición de ciudad fronteriza. En este contexto, la música de banda habría desempeñado un papel significativo como vehículo de cohesión social, identidad y expresión cívica.
Algunos de los compositores —quienes también se desempeñaron como directores de banda— y cuya producción se resguarda en el museo son José María Bustamante, Manuel Torres Vega y Carlos Manuel Valarezo Figueroa, entre otros.
Un hallazgo particularmente interesante ha sido la localización de una versión de La gran retreta, cuyo origen, según puede leerse en el guion, se sitúa en Rusia, en el contexto de las campañas militares asociadas a Pedro III y Federico el Grande. Se trata de “una simbólica ceremonia militar que recuerda tiempos heroicos y une a los soldados en el culto a la patria, a la bandera, a la disciplina y al valor” (Definición tomada del guion).
Esta Gran retreta, cuyo guion literario y musical se encuentra en uno de los libros de composiciones e instrumentaciones de Carlos Manuel Valarezo Figueroa, incluye no solo la descripción de su naturaleza y el detalle de su escenificación, sino también un repertorio que, aunque incorpora piezas marciales como himnos y marchas, las trasciende. En efecto, propone un acercamiento del público a sonoridades más amplias mediante la interpretación de obras tradicionales emblemáticas del Ecuador, como Vasija de Barro, Adoración Incáica y El Toro Barroso.
Por: Phd. Chemary Larez Castillo