Vista detallada
Signatura (092)
092: Signatura local
BDML-MML-Ms-M001001
Ubicación
852: Ubicación — $a institución, $h signatura, $c estantería
Museo de la Música Salvador Zaragocín Tapia / Anexo 23 (a)
Documento digitalizado
Nombres y títulos
Título en fuente
245: Título en fuente — $a título, $b subtítulo, $c mención de responsabilidad
Cuaderno de música de Marco Ochoa Muñoz
Título uniforme (punto de acceso principal)
130: Título uniforme — $a título, $b medio, $n número, $p parte, $r tonalidad, $m arreglo
Cuaderno de música de Marco Ochoa Muñoz, Piano, Arreglo
Producción/edición
Descripción física
300: Descripción física — $a extensión, $b otras caract., $c dimensión, $+ material acomp.
5 folios
Técnica de producción
340: Medio/soporte físico — $d técnica de producción
Impreso
Descripción física
300: Descripción física — $a extensión, $b otras caract., $c dimensión, $+ material acomp.
5 folios
Materias/serie
Materia
650: Materia — $a tema, $y subdiv. cronológica, $z subdiv. geográfica
Música para piano / Siglo XX / Ecuador, Loja
Datos musicales
Formato de presentación musical
348: Formato de presentación musical — $a formato
Partitura
Medio de interpretación
382: Medio de interpretación — $a medio, $n número de intérpretes
piano
piano
piano
Formato
348: Formato de presentación musical
Partitura
Medio de interpretación
382: Medio de interpretación
piano
Materias/serie
Materia
650: Materia — $a tema, $y subdiv. cronológica, $z subdiv. geográfica
Música para piano – Siglo XX – Ecuador, Loja
Notas
Nota general
500: Nota general — $a nota
Datos tomados de la portada y encabezado de la música.
Contenido
505: Contenido — $a nota de contenido
Se trata de un cuaderno de piezas para piano que pertenecen al Maestro Marco Ochoa Muñoz, pero cada obra es de diferente compositor.
Datos biográficos del compositor
545: Datos biográficos — $a texto biográfico, $u URI fuente
compositor, acordeonista, pianista y catedrático cuya vida se convirtió en un testimonio vivo de dedicación al arte y a la formación de nuevas generaciones. Nacido el 22 de octubre de 1918 en Loja, ciudad reconocida como la Capital Musical del Ecuador, Ochoa Muñoz se erigió como uno de los pilares fundamentales de la tradición sonora de la región sur del país, dejando un legado que trasciende las fronteras del pentagrama para convertirse en patrimonio cultural de toda una nación.
Formación y trayectoria: la forja de un maestro
Desde su infancia, Marco Antonio Ochoa Muñoz demostró una sensibilidad especial hacia la música. Sus primeros pasos en este arte los dio de la mano del profesor Agustín Vaca Flores, quien supo cultivar en el joven lojano las bases técnicas y la disciplina necesarias para emprender una carrera artística de largo aliento. Más adelante, su formación continuó con el célebre compositor Segundo Cueva Celi, uno de los más grandes exponentes de la música ecuatoriana, quien se convertiría en su mentor y guía espiritual en el camino de la composición.
Su sed de conocimiento lo llevó a trasladarse a Quito, donde ingresó al Conservatorio Nacional de Música para estudiar con los prestigiosos profesores Pedro M. Noroña y Enrique Córdova, completando una formación sólida que integraba técnica pianística, armonía y composición. De regreso a su ciudad natal, continuó perfeccionándose en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Loja, donde aprobó siete años de piano y las materias correspondientes al plan de estudios, consolidando su dominio del instrumento. Además, asistió a dos cursos de capacitación profesional en Quito en 1961 y 1964, lo que evidencia su permanente búsqueda de actualización y excelencia pedagógica.
El educador que abrió su casa y su corazón
La dimensión de Marcos Ochoa Muñoz como educador musical alcanzó proporciones excepcionales. Fue profesor del emblemático Colegio Bernardo Valdivieso y del Conservatorio Salvador Bustamante Celi de Loja, espacios donde formó a incontables generaciones de músicos con una entrega y generosidad que marcaron profundamente a sus estudiantes. En 1953, dirigiendo el Coro del Colegio Bernardo Valdivieso, obtuvo el prestigioso Premio Carlos Julio Arosemena, máximo reconocimiento nacional a la excelencia coral, consolidando su reputación como director de coros estudiantiles de talla nacional e internacional.
Su compromiso con la enseñanza trascendía los límites del aula. Según testimonios de quienes lo conocieron, su casa siempre estuvo abierta para todos los músicos en formación, creando un ambiente familiar donde se respiraba arte, cultura e intelectualidad. La hermana Margarita, ex alumna del maestro, recuerda cómo Ochoa Muñoz llegaba por las tardes al Convento de las Hermanas Concepcionistas de Loja desde 1962 para enseñar música a la comunidad, incluso sugiriendo que algunas religiosas aprendieran piano para poder acompañar los cantos litúrgicos de adoración perpetua al Santísimo. Su hija, Alicia Ochoa Muñoz, rememora que crecieron en un ambiente musical e intelectual, y que su padre siempre supo ver el lado positivo y el potencial artístico de cada persona.
El compositor: un canto al paisaje y al sentimiento lojano
La obra compositiva de Marcos Ochoa Muñoz abarca una extraordinaria diversidad de géneros y formas musicales. Su catálogo, resguardado en el Museo de la Música Salvador Zaragocín Tapia, incluye aproximadamente 299 obras de su autoría, que abarcan danzantes, foxtrots, himnos, marchas, misas, pasacalles, pasillos, valses y composiciones escolares. Esta prolífica producción lo sitúa como uno de los compositores más fecundos de su generación en el Ecuador.
Entre sus creaciones más emblemáticas destaca el pasacalle "Flor Zamorana", considerado el segundo himno de la parroquia de Vilcabamba y un auténtico canto de amor a la región sur del país. Con letra de Alberto Zambrano Palacio, esta composición celebra la belleza natural de la campiña lojana y constituye un orgullo para todos los habitantes de la región. El pasillo "Horas de Intimidad" alcanzó difusión nacional e internacional, convirtiéndose en una de las piezas más interpretadas del repertorio ecuatoriano. Otras obras destacadas incluyen los pasillos "Aurora Lejana", "El mar estaba en calma", "Voy a partir", "Loja de mis sueños" y "Quiero morir"; los valses "Recuerdos del pasado", "Las mariposas", "Plegaria", "Marcela" y "Cascada azul"; así como la "Fantasía Lojana", "Evocación a Chopin" y la célebre "Marcha triunfal de Loja".
Su versatilidad compositiva se extendió también a la música sacra, con dos misas completas (Misa en do mayor y Misa en mi menor), y a la música cívica, siendo autor del Himno a la provincia de Zamora Chinchipe y del Himno a la Escuela La Salle, obra por la cual recibió una Medalla de Oro otorgada por el Ilustre Municipio de Zamora. Su lenguaje musical, profundamente enraizado en la tradición clásica y romántica europea, conserva la esencia de la música de salón decimonónico con predominio de valses y danzas, pero al mismo tiempo expresa la identidad y el sentimiento profundo del pueblo lojano.
Un legado que perdura en el tiempo
Marcos Ochoa Muñoz falleció el 21 de mayo de 1986 en su amada ciudad de Loja, dejando un vacío irreparable en el panorama cultural ecuatoriano. Sin embargo, su legado continúa vivo a través de múltiples iniciativas. En su honor se celebra anualmente el Festival Intercolegial de la Canción Marcos Ochoa Muñoz, que en 2023 alcanzó su edición 32, organizado por la Unidad Educativa Fiscomisional Daniel Álvarez Burneo. Este certamen permite que estudiantes de diversos establecimientos educativos de Loja mantengan viva la tradición del canto popular ecuatoriano en géneros como el pasillo, las baladas y la música del recuerdo.
La ciudad de Loja ha rendido múltiples homenajes a su memoria. En la avenida Emiliano Ortega, en las calles José Félix de Valdivieso y Juan de Salinas, se erige un monumento en su honor: una plazoleta decorada con jardines donde se levanta su busto, sitio de peregrinaje para quienes recorren la Ruta de los Músicos Lojanos. Además, el Conservatorio Nacional de Música de Zamora lleva su nombre —Conservatorio Marcos Antonio Ochoa Muñoz—, perpetuando su ejemplo como educador y formador de nuevas generaciones.
En años recientes, el proyecto de investigación "Repertorio Pianístico Ecuatoriano. Capítulo Loja", dirigido por la Mg. Chemary Lárez, ha rescatado y editado críticamente once obras para piano del compositor, permitiendo que su música circule nuevamente entre estudiantes e intérpretes del instrumento. Este esfuerzo de recuperación patrimonial salda una deuda histórica con el compositor y pone en valor un repertorio que había permanecido dormido en los archivos.
Testimonio de una época, inspiración para el futuro
La vida y obra de Marcos Ochoa Muñoz constituyen un testimonio elocuente del papel central que la música ha desempeñado en la configuración de la identidad cultural lojana y ecuatoriana. En una época en la que la globalización amenaza con borrar las particularidades regionales, el legado de este maestro nos recuerda la importancia de cultivar y preservar nuestras raíces artísticas. Su música, impregnada de la melancolía de los pasillos, la alegría de los pasacalles y la solemnidad de las marchas, captura el alma de un pueblo que ha sabido hacer del arte una forma de vida.
El compromiso de Ochoa Muñoz con la educación musical y su generosidad al compartir conocimientos con todos quienes se acercaban a él son ejemplo luminoso de vocación pedagógica. En tiempos donde la formación artística enfrenta múltiples desafíos, su figura nos inspira a continuar abriendo espacios de enseñanza, creación y difusión musical.
Fuente: https://www.facebook.com/share/p/18h4Qjy923/
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